Mataora: la obra de arte que el Benidorm Fest 2026 no supo premiar
Rosalinda Galán llegó al Benidorm Fest 2026 con una canción sobre Carmen, un plano secuencia que es pura artesanía televisiva y una actuación que debería estar en los libros de historia del festival. Pero no ganó. Y eso todavía me duele un poco.

El Benidorm Fest 2026 ya es historia y lo voy a decir sin trampa: técnicamente ha sido el mejor de su historia. Producción impecable, realización de primera, puesta en escena que en varios momentos te hacía olvidar que estabas viendo la tele pública española un sábado por la noche. Hasta ahí, todo bien.
Ahora lo otro. Porque hay un pero enorme, y no me lo puedo guardar.
Algunas canciones que en disco sonaban muy bien hicieron un poco de aguas sobre el escenario. No voy a hacer leña del árbol caído, que para eso ya hay críticos con mucho tiempo libre. Pero sí voy a hablar —necesito hablar— de lo que me tiene todavía dándole vueltas días después de la final. De lo que, siendo honesto, me parece una injusticia bastante gorda.
Rosalinda Galán y tres minutos que me dejaron sin palabras
No sabía muy bien quién era Rosalinda Galán antes del festival. Lo reconozco. Sevillana, cantante de copla desde pequeña, se define a sí misma como "folclórica estrafalaria" —ya solo por eso merece todo mi respeto—, y llegó al Benidorm Fest con una canción llamada "Mataora" que, la primera vez que la escuché en disco, pensé: qué cosa más rara y qué cosa más buena.
La canción está construida sobre el personaje de Carmen, la de Mérimée, sí, la de la ópera de Bizet, esa Carmen que llevan siglos contando los demás. Pero aquí Carmen habla ella. Se presenta, reivindica su libertad, corta sus propias trenzas cuando intentan retenerla. "Me agarran fuerte del pelo / y yo me corto las trenzas." Cuatro palabras por verso y ahí está todo dicho. No es una canción fácil ni pegadiza ni de esas que te tarareas en la ducha. Es una canción que te agarra de algún sitio y no te suelta.
Pero lo de la actuación en directo ya fue otra cosa.
Un plano secuencia que no me esperaba ver en televisión
No soy ningún experto en realización televisiva ni en técnica audiovisual. Lo que sé es lo que me gusta y lo que no. Y lo que vi en esa actuación me pareció de una categoría diferente a todo lo demás de la noche, y probablemente de todo lo que he visto en el festival desde que existe.
La filmaron en un único plano sin cortes —lo que se llama un plano secuencia, que ya es complicado de por sí— pero además jugando con pasar del blanco y negro al color según la música respiraba de una manera u otra. Los momentos más copleros, más de raíz, en blanco y negro. Y cuando la canción se abría y se electrificaba, el color aparecía con rojos y sombras que se proyectaban sobre Rosalinda y el fondo como si el escenario estuviera vivo. No sé cómo lo hicieron. Bueno, sí sé algo: en un momento dado la cámara subió por encima de ella en un plano desde arriba que me pareció imposible de conseguir en un directo, y resulta que lo lograron colgando literalmente a un operador del techo del pabellón. Del techo. En directo. En una final de televisión.
Cuando vi ese plano, paré. Me quedé mirando la pantalla sin hacer nada. Eso no me pasa muy a menudo.
Lo que pasó después todavía no lo entiendo
Ganó "T Amaré" de Tony Grox y LUCYCALYS. Que es un temazo, que tiene un estribillo enorme, que la gente lo coreaba y se lo pasaba en grande, y que tiene todo el derecho del mundo a existir y a gustar. No tengo nada en contra.
Pero es que Rosalinda Galán estaba ahí. Con esa canción. Con esa actuación. Con ese plano secuencia y esas sombras y esa voz y esa Carmen que por fin se contaba a sí misma. Y no ganó.
Los premios secundarios —el de Spotify, el de Univisión— me parecieron razonables para lo que eran. Pero la Sirenita de Oro, el premio gordo, ese era el de Rosalinda. O al menos eso pensé yo, y al parecer lo pensaba mucha gente, porque era una de las favoritas y terminó sin nada.
Entiendo que los festivales de televisión no los ganan siempre las propuestas más arriesgadas. Lo entiendo perfectamente. Llevo suficientes años viendo este tipo de cosas como para no sorprenderme. Pero entenderlo no me impide pensar que fue una injusticia. Una de esas injusticias menores, de las que no cambian el mundo, pero que duelen un poco de todas formas.
Rosalinda Galán subió a ese escenario con una canción sobre una mujer libre, con un homenaje muy discreto a su padre recién fallecido, y con una puesta en escena que demostraba que cuando alguien cree de verdad en lo que está haciendo, eso se ve. Vaya si se ve.
Que no haya ganado es cosa del festival. Pero que la actuación exista y que podamos volver a ella cuando queramos, eso ya es cosa de Rosalinda. Y de Carmen. Y de todas las que se cortan las trenzas.
Si no la has visto: busca "Mataora – Rosalinda Galán – Benidorm Fest 2026 Final" en YouTube. Merece los tres minutos.


